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miércoles, 28 de mayo de 2014

Chez-moi: la escalinata del Conde Sheremetev.

Louis Jean Desprez (1743-1804) fue uno de los muchos dotados arquitectos que poblaron la Francia pre-revolucionaria o pre-napoleónica. A pesar de carecer de la creatividad revolucionaria de Ledoux o Boullé, Desprez, junto con Victor Louis, Pierre Adrien Paris, Charles de Wailly, François-Joseph Bélanger, Jean-François-Thérèse Chalgrin o Alexandre-Théodore Brongniart, contribuyó a definir la imagen de la arquitectura francesa durante el Primer Neoclasicismo: exuberancia, delicadeza y serenidad fueron “marca de la casa” antes de la llegada de la pompa y la monumentalidad napoleónicas.

Como muchos de sus colegas, Desprez viajó por toda Europa realizando encargos para numerosos monarcas, aristócratas o burgueses adinerados. Especial importancia para estos arquitectos tuvieron los países del Norte de Europa, que aventajaron a sus vecinos del sur (Centroeuropa) en la renovación arquitectónica de la segunda mitad del siglo XVIII. El Reino de Suecia, el Reino de Polonia o el Imperio Ruso están aún hoy repletos de magníficas muestras de este Primer Neoclasicismo.
Boceto de Louis Jean Desprez para el decorado de "El Funeral de Agamenón" (1787)
© LACMA.

Aunque Desprez fue conocido por su prolífica colaboración con el rey Gustav III de Suecia y con la Kungliga Operan (Opera Real) de Estocolmo, hacia 1790 fue contratado por el Conde Sheremetev. A finales del siglo XVIII, los Sheremetev o Cheremetief eran una de las familias nobiliarias más ricas e influentes de Rusia, con una fortuna comparable a los Yusupov o los Vorontosov. Se decía que los Sheremetev tenían más de doscientos mil siervos y que muchos de ellos trabajan en los cuatro teatros que tenían repartidos entre sus varias propiedades. En Osthankino, en las afueras de Moscú, habían mandado construir un inmenso palacio de madera un cuyo centro se erigía una gigantesca sala de teatro; en Kuskovo (también en las afueras de Moscú), se habían construido otro palacio de madera cuya fachada había sido diseñada por el afamado arquitecto Charles de Wailly y su interior había sido llenado de exquisitos muebles franceses que nada tenían que envidiar a los de la reina Marie-Antoinette. No obstante, los Sheremetev también fueron conocidos por haber construido el "Hospicio" de Moscú (1792-1810) hospital financiado con la fortuna de la familia y destinado a ofrecer atención médica a los pobres y desamparados.

Pero a principios de los años 90, Nikolai Petrovich, III Conde Sheremetev, decidió renovar el palacio familiar que poseía en Kitai-Gorod, un barrio situado a las puertas del Kremlin moscovita. La renovación era altamente simbólica pues se trataba de la primera residencia adquirida por la familia después de haber logrado el título de conde en 1706. El nuevo palacio habría implicado la demolición de medio barrio y finalmente no fue levada a cabo, aunque eso no nos impide gozar del magnífico diseño que Desprez hizo para la escalinata principal.
Proyecto para la escalinata del palacio del Conde Sheremetev (1790s).
© Hermitage Museum.

El proyecto de Desprez recuperaba después de décadas de olvido el esquema de escalera “à l’italienne” con un solo tramo encajado entre dos muros (breve digresión a la mitad de este post), aunque el arquitecto le daba un aire netamente neoclásico alejado de las estrecheces renacentistas. Cuatro estatuas ecuestres emergían de entre los peldaños recordando (del mismo modo que el almohadillado de los muros) a los podium de los templos romanos. En la parte superior se alternaban bajorrelieves con hornacinas y todo ello se hallaba cubierto de bóvedas de cañón con casetones y de una ligera cúpula que recuerda a las de Sir John Soane para el Bank of England (1788-1833). Al final de la escalinata un pórtico “serliano” parece que daba acceso a una rotonda “a la Panteón”. Como en el periodo barroco, recorrer la escalinata implicaba pasar de la penumbra a la luz, pero en el proyecto de Desprez, este recorrido adquiría un carácter grandioso y místico revestido del sentido épico de la Antigüedad Clásica.

Sería injusto no citar la casi segura influencia en la obra de Desprez de una de las primeras escalinatas que había recuperado el eje único frente a los ejes múltiples del Barroco; se trataba del vestíbulo y de la escalinata de Holkham Hall (1734-1764), construida por William Kent en Norfolk, Reino Unido. En ella, Kent dotaba a la estancia de una planta basilical rodeada de una alta columnata se la cual emergía limpiamente una escalera recta y directa que conducía al piso principal, el recorrido del visitante se convertía en una ruta ascensional dotada de un sentido cuasi religioso. Se puede considerar que fue entonces cuando el Neopalladianismo se convirtió en Neoclasicismo.
Escalinata de Holkham Hall.
© Treasure Houses of England

Escalinata del Schloss Weissenstein en Pommersfelden, ejemplo de la complejidad formal y compositiva del Barroco.

Volviendo a Desprez, es obvio que su diseño tuvo una influencia muy limitada, pero representa muy bien la progresiva recuperación que hicieron los arquitectos neoclásicos de este tipo de escalinata. La primera en construirse de verdad se suele considerar la del Palais de Luxembourg en Paris (1803-1807) obra de Jean-François-Thérèse Chalgrin, aunque también merecerían ser destacadas la del desaparecido Palais des Tuileries (1833) de Pierre-François-Léonard Fontaine, la del Novo-Ermitazh/Nuevo Hermitage en San Petersburgo (1841-1852) de Leo von Klenze e incluso obras más modernas como el Chichu Art Museum en Naoshima (2004) de Tadao Ando.
Escalinata del Palais de Luxembourg, ahora sede del Sénat.

Escalinata del Palais des Tuileries pintada hacia 1839 por Viollet-le-Duc.

Fotografía de la misma escalinata después de que La Comune ordenara incendiar el palacio en 1871. El edificio fue demolido años más tarde.

Escalinata del Novo-Ermitazh pintada por Konstantin Ukhtomsky en 1853.

Rellano superior de la misma escalinata pintado por Edward Hau en 1860.

Ascética escalinata del Chichu Art Museum.

jueves, 13 de marzo de 2014

Chez-moi: el Grünlackiertes Zimmer.

A partir de 1720, Johann Philipp Franz von Schönborn, obispo de Würzburg (uno de los estados del Sacro Imperio Romano Germánico), encargó la construcción de una nueva Residenz (palacio en la ciudad). El arquitecto en jefe, Balthasar Neumann, era uno de los más emblemáticos de la Alemania central y su forma de entender y modelar en espacio, sobretodo en edificios religiosos, hicieron de él uno de los mejores exponentes del Tardo-barroco. Neumann también contó con la colaboración de afamados arquitectos como Robert de Cotte (el discípulo de Mansart que terminó la Chapelle Royale de Versailles) y Johann Lukas von Hildebrandt (uno de los dos arquitectos que definieron la Viena dieciochesca). El resultado fue un inmenso palacio que es, quizás, el mejor resumen de la arquitectura cortesana del siglo XVIII.
Fachada de la Residenz que da al jardín, en ella se muestra la mezcla de influencias francesas (pabellones laterales) y vienesas (pabellón central).

Paradójicamente la envergadura de la nueva Residenz, contrasta con la pequeñez del extinto Obispado de Würzburg, pero resulta emblemática de lo que fue el auge constructivo en los medianos y pequeños estados que formaron el Sacro Imperio Romano Germánico. El obispo Schönborn pretendía con esta magna realización, no solo remarcar el poder económico y el prestigio cultural del obispado y de su reinado, sino también recalcar la fidelidad hacia la figura del Emperador. Muy habitual fue, sobre todo entre los estados religiosos, que los grandes monumentos destilaran una gran deferencia hacia la institución imperial, que no en vano era vista como garante de su independencia frente a los potentes estados emergentes como Prusia o Baviera.
La Kaisersaal, uno de los mejores ejemplos del grandilocuente Rococó centro-europeo.
© Bildarchiv Foto Marburg.

Así pues, la sala más importante de la Residenz, la Kaisersaal, glorificaba, a través de los magníficos frescos de Giovanni Battista Tiepolo, las espléndidas relaciones que siempre había habido entre los obispos de Würzburg y los distintos emperadores y dinastías. Al norte y al sur de la Kaisersaal se abrían en enfilade los llamados Kaiserappartements (Apartamentos Imperiales) o Paradezimmer (Estancias de Parada). Estas suntuosas series de habitaciones no estaban destinadas a servir de residencia al obispo, sino para alojar al Emperador o a visitantes muy importantes que pasaran por Würzburg, y siguiendo la costumbre medieval solo se amueblaban cuando recibían las regias visitas.

La distribución de dichas estancias era aquella que, originada en los grandes palacios de los prelados romanos, se había refinado más tarde en Francia para luego expandirse por Europa. Primero varias antecámaras para filtrar las visitas según su rango, luego la cámara que servía de dormitorio público, a continuación el gabinete para recibir visitas en privado y finalmente una galería sin un uso concreto pero que era un resquicio ceremonial de este tipo de estancias que habían aparecido en la Francia del siglo XVI (véase la Galerie de François I en Fontainebleau).
Enfilade de los Paradezimmer, típica muestra de la importancia de los ejes de simetría en el Barroco.
© Bildarchiv Foto Marburg.

Si los Südliche Paradezimmer (1740-1745) fueron realizados según la distribución mencionada, los Nördliche Paradezimmer fueron hechos a toda prisa a partir de 1743 para poder alojar en 1745 al emperador Franz I de camino a Frankfurt para su coronación. Más tarde tuvieron que ser rehechos, las tres primeras antecámaras fueron rehechas de 1749 a 1754. El resto del apartamento tuvo que esperar más, no fue hasta 1769 que las estancias fueron decoradas en un estilo que se considera uno de los últimos ejemplos del Rococó en Europa. Pero por aquel entonces, las nuevas modas francesas que valoraban los espacios más íntimos y cómodos ya habían cuajado en todas las cortes europeas. Después de la cámara se decidió substituir el gabinete y la galería por tres gabinetes más pequeños que constituyeran una especie de appartement privé. El primero de los gabinetes servía como comedor (Souperzimmer), el segundo como saleta de té (Teezimmer) y el último como gabinete de trabajo o de lectura (Grünlackiertes Zimmer).
Planta más o menos definitiva (hacia 1734): E- Escalera de honor; 1- Primera Antecámara; 2- Segunda Antecámara, usada como salón de audiencias; 3- Cámara; 4- Spiegelkabinett (Gabinete de los Espejos); 5- Galería; 6- Primera Antecámara; 7- Segunda Antecámara, usada como salón de audiencias (luego dividida en dos estancias); 8- Tercera Antecámara; 9- Cámara o Napoleonzimmer; 10- Souperzimmer; 11- Teezimmer; 12- Grünlackiertes Zimmer. 
El Napoleonzimmer, así llamado porque el emperador Napoléon se alojó en él (por eso la doble cama style empire) en tres ocasiones: en octubre de 1806, en mayo de 1812 y en agosto de 1813.
© Bildarchiv Foto Marburg.

El Teezimmer.
© Bildarchiv Foto Marburg.

El Grünlackiertes Zimmer (Gabinete Lacado Verde) era la estancia más preciosa de los Nördliche Paradezimmer no solo por la doble exposición que le daba mucha luz sino, y sobre todo, por los elaborados paneles de madera lacada verde que recubrían sus paredes y que esculpió Antonio Bossi de 1769 a 1772.
El Grünlackiertes Zimmer.
© Bildarchiv Foto Marburg.

El Grünlackiertes Zimmer.
© Bildarchiv Foto Marburg.

Sobre-espejo de Antonio Bossio fotografiado antes de 1945.
© Bildarchiv Foto Marburg.

Detalle de los paneles o boiseries, antes de 1945.
© Bildarchiv Foto Marburg.

Detalle de la cornisa, antes de 1945.
© Bildarchiv Foto Marburg.

Después de décadas de construcción, el obispo Adam Friedrich von Seinsheim (1755-1779) fue el primero en ver la residencia terminada, por aquel entonces el Tardo-barroco y el Rococó habían pasado de moda y el obispo mandó redecorar algunas estancias en un exquisito Neoclasicismo Temprano.

Después de la disolución del Sacro Imperio (y del obispado) en 1806, el palacio acabó en manos del Reino de Baviera, y en 1921, tras la caída del Imperio Alemán, se abrió como museo.

En 1945, como todo el patrimonio alemán, la Residenz de Würburg vivió su annus horribilis. El 16 de marzo, apenas mes y medio antes del fin de la guerra, Würzburg fue bombardeada, las estructuras de madera del tejado se incendiaron y los techos no tardaron en desplomarse llevándose por delante cornisas y frescos, afortunadamente las bóvedas de piedra de los salones centrales pintados por Tiepolo resistieron el fuego.
El Grünlackiertes Zimmer hacia 1900.
© Bildarchiv Foto Marburg.

El Grünlackiertes Zimmer en 1946.
© Bildarchiv Foto Marburg.

A lo largo de más de cuatro décadas se ha procedido a una ejemplar restauración del palacio, y a pesar de que algunos aposentos se han perdido para siempre, la Residenz ha tenido la suerte de no desaparecer bajo las palas de excavadoras poco interesadas en restaurar edificios carbonizados.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Chez moi: la Chambre de l'Impératrice.

La Chambre de l'Impératrice en el Grand Trianon (1688 y 1691) Jules-Hardouin Mansart.
© RMN-Grand Palais (Château de Versailles) / Gérard Blot.

Cuando en 1687, Louis XIV empezó a construir en los jardines de Versailles el llamado Trianon  de Marbre (ahora conocido como el Grand Trianon), tenían clara una cosa: que “Versailles sería para la Corte, Marly para los amigos y el Trianon para la familia”.

El nuevo Trianon de Marbre venía a substituir el exuberante y exquisito Trianon de Porcelaine, que recubierto de fayenza pintada se había deteriorado rápidamente a causa de las inclemencias meteorológicas. Pero el objeto del nuevo Trianon era mucho más simbólico, si el viejo representaba la voluptuosidad de la segunda amante del Rey, la Marquesa de Montespan, el nuevo exhibía el reinado de su tercera amante, la recatada Marquesa de Maintenon.
Vista del Trianon de Marbre pintada en 1722 por Pierre-Denis Martin.

El Péristyle que separa el ala sur del ala norte y que conecta el patio de entrada y el jardín.

Mientras el Rey se hacía mayor, Versailles se metamorfoseaba en un rígido templo solar. Pero Louis XIV también ansiaba calma, serenidad y estar con su familia. El nuevo Trianon de Marbre debía servir para esto. El nuevo edificio, de una sola planta, poseía largas alas que se adentraban en el jardín; sus interiores eran amplios, luminosos y serenos, pintados de color blanco y alejados de fastuosa saturación cromática de Versailles, asimismo, los grandes ventanales no sólo permitían la entrada de luz sino la comunicación directa con el jardín circundante. El Rey, sus familiares y algunos cortesanos escogidos visitaban el palacete sobre todo por la tarde, durante los meses primaverales con el jardín repleto de flores fragantes; se dice que en una ocasión, a causa del intenso olor de los nardos del jardín, el Rey y su séquito tuvieron que dejar el Trianon después del almuerzo.

Louis XIV habitó tres appartements (o aposentos) distintos en el palacete. El segundo de ellos fue el que más tiempo habitó (concretamente de 1691 a 1703) y se situaba en el ala sur, cara al jardín, justo a la izquierda del peristilo de entrada. El Second Appartement du Roi se componía de seis estancias: una sala de guardias, una primera antecámara usada como comedor y capilla, una segunda antecámara, una cámara (separada de la estancia anterior por dos columnas), un cabinet du conseil recubierto de espejos y con vistas al Grand Canal y un pequeño cabinet privé.
Planta de Grand Trianon hacia 1714. El Second Appartement du Roi: 1- sala de guardias; 2- primera antecámara y capilla anexa; 3- segunda antecámara; 4- cámara del Rey; 5- cabinet du conseil; 6- cabinet privé.

El cabinet du conseil, hoy en día llamado Salon des Glaces.
© EPV- Christian Milet.

El Rey habitó este appartement hasta que en 1703 se trasladó al ala norte, todas las estancias fueron atribuidas entonces a su hijo Louis, el Grand Dauphin. Durante el reinado de Louis XV (1715-1774), fue su esposa, la reina Marie Leszczynska, la que habitó las estancias, iniciando la costumbre de atribuirlas a las esposas de los monarcas.

Después de la Revolución y de la venta de todo el mobiliario, fue Napoléon I quien salió en auxilio del palacete, encargando, en 1805, que fuera restaurado y reamueblado para usarlo como residencia privada de verano. Su madre, Letizia Ramolino, se alojó inicialmente en los aposentos del ala sur hasta que en 1810 fueron cedidos a la flamante nueva emperatriz de Francia, Marie-Louise de Habsburgo. A partir de entonces, el aposento sería conocido como el Appartement de l’Impératrice, y su suntuoso dormitorio como la Chambre de l’Impératrice.
Fotografía de principios de siglo XIX. Durante el periodo napoleónico se añadió un tabique (izquierda) separando la cámara de la antecámara precedente, entonces usada como gabinete. El tabique fue eliminado durante las reformas de los años 60. 

Suntuoso mobiliario hecho para Letizia Ramolino en 1805, obra de Jacob-Desmalter.

Pasada la Restauración Borbónica, el Grand Trianon no recibió nuevos inquilinos hasta 1837, cuando el rey Louis-Philippe I (1830-1848) transformó el palacio de Versailles en un museo y se reservó el Trianon para él y su familia. Nuevamente fue una esposa, la reina Marie-Amélie, la locataria de las estancias. Fue entonces cuando la Chambre de l’Impératrice recibió su más preciado mueble, la suntuosa cama que aún hoy podemos ver. Creada en 1809, para el dormitorio de Napoléon I en el Palais des Tuileries de Paris, la cama sirvió a su sucesor el rey Louis XVIII (1815-1824), que en ella murió en setiembre de 1824. La muerte de Louis XVIII en esta cama tiene una particularidad, pues al monarca fue sucedido por su hermano que se convirtió en Charles X (1824-1830). Desde esta fecha hasta febrero de 1906 no hubo en Francia ninguna sucesión regular y legal en la jefatura de estado, en más de medio siglo hubo revoluciones, derrocamientos, asesinatos, muertes súbitas, dimisiones y otros escándalos. Volviendo a la cama, después de algunos remozamientos ésta fue instalada en el Trianon en 1837, para servir de cama conyugal a la pareja real (siguiendo las modas burguesas de entonces). Pero en realidad, el Rey jamás compartió cama con su esposa, prefiriendo dormir en unas pequeñas estancias anexas que antes habían sido ocupadas por el servicio.
La cama de Napoléon I en el Palais des Tuileries (1809) de Jacob-Desmalter.
© Château de Versailles, Dist. RMN - © Jean-Marc Manaï.

El rey Louis-Philippe, su esposa la reina Marie-Amélie y sus hijos e hijas habitaron el Grand Trianon hasta la Revolución de 1848 y son, hasta la fecha, la última familia real que vivió en Versailles (aunque no en el palacio principal, claro).

Un nuevo soplo de vida llegaría al Grand Trianon en 1963 cuando el presidente Charles de Gaulle decidió utilizarlo como residencia de los huéspedes de prestigio. El Appartement de l’Impératrice fue designado como el aposento de los invitados y en él se alojaron, entre otros, el rey Hassan II en 1963, Richard Nixon en 1969, Leonid Brezhnev en 1971, la reina Elizabeth II en 1972 o Boris Yelstin en 1992. No obstante ninguno de ellos durmió en la Chambre de l’Impératrice, todos ellos declinaron el ofrecimiento y prefirieron dormir en el antiguo dormitorio de Louis-Philippe I, mucho más cómodo y acogedor. Se dice que solo hubo una excepción, la del Sah de Irán, que residió en el Trianon en junio de 1974.
Sala de baños sesentera llamada "de loupe d'orme".
© Flickr / Ganymede2009.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Chez moi: Hôtel de la Marine.

Hôtel du Gardemeuble de la Couronne (1757-1774) Ange-Jacques Gabriel.
A medida que la alta sociedad parisina se fue trasladando hacia el oeste, abandonando el ancestral barrio de Le Marais, fue necesario urbanizar los nuevos barrios occidentales, el Faubourg Saint-Honoré y el Faubourg Saint-Germain. Elemento clave para ello fue la creación de la mayor plaza de Paris, la Place Louis XV (actual Place de la Concorde), así llamada porque servía de marco para una estatua ecuestre de Louis XV (1715-1774). Fue su arquitecto de cabecera, el polifacético Ange-Jacques Gabriel (también autor del Petit Trianon), el responsable del proyecto, que presentaba una plaza abierta en tres de sus lados, pero cuyo extremo norte estaba ocupado por dos largas columnatas inspiradas en el gran emblema del barroco clasicista francés: la Colonnade du Louvre (1665-1682). Si la columnata oeste estaba ocupada por cuatro hôtel distintos, la este alojaba el Garde Meuble de la Couronne.
La Place Louis XV según el proyecto original de Gabriel.

Columnata de la fachada principal del Hôtel du Garde Meuble de la Couronne.

El Garde Meuble de la Couronne era una institución dependiente de la Maison du Roi que se encargaba de gestionar todos los bienes muebles del monarca y su familia, dichos bienes incluían muebles evidentemente, pero también pinturas, antigüedades, bronces, armas, tapices, memorabilia y... las Joyas de la Corona. Si el Garde Meuble tenia varias "sucursales" y almacenes repartidos por las distintas residencias reales, su sede central estaba en París, aunque no fue hasta 1774 que pudo gozar de un edificio construido ex professo. La nueva sede además de alojar almacenes y oficinas, permitía la exposición de los más preciados objetos en las estancias del primer piso. Cada primer martes de mes, de Pascua a Todos los Santos y de 9 a 1, tres amplios salones se abrían a todo aquél que quisiera contemplar los más preciados (en sentido material y simbólico) objetos de la Corona. Un salón se destinaba a las armas, otro a muebles y tapices, otro a las Joyas de la Corona y finalmente una galería a los bronces.
Amplio salón donde se exponían los muebles y los tapices. El arco de separación fue añadido durante el siglo XIX y la mayoría de la decoración fue rehecha bajo Napoléon III.

Paralelamente, el ángulo sureste del edificio contenía un suntuoso apartamento para el intendente del Garde Meuble, Pierre-Élisabeth de Fontanieu (de 1767 a 1784) y Marc-Antoine Thierry de Ville-d'Avray (de 1784 a 1792). La opulencia de la estancias a llevado a sugerir que en realidad el apartamento estaba pensado para una eventual visita de Louis XVI y de Marie-Antoinette a Paris, de hecho una de las habitaciones más celebres es la llamada Chambre de Marie-Antoinette con una exquisita decoración Style Transition. Pero a pesar de su nombre y de que se hubiera preparado para una eventual visita de Marie-Antoinette en ocasión de las fiestas organizadas por su boda en 1770, la por entonces delfina nunca se alojó en ella. Seguramente la acogedora estancia sirvió de dormitorio a la esposa del intendente Ville d'Avray.
Chambre de Marie Antoinette, el tapiz de la alcoba, copia del célebre retrato de Vigée-Lebrun, evoca a la soberana.


Justo al lado de la mal llamada Chambre de Marie-Antoinette, el intendente Fontanieu mandó decorar la estancia más exquisita del Garde Meuble, un gabinete de espejos con exuberantes grottesche (o grutescos) de diosas y dioses desnudos, se dice que en dicho gabinete recibía a sus "visitas privadas" y organizaba sus "lecturas" de la tarde. Años después, el intendente Ville-d'Avray mandó tapar las desnudeces cuando la pequeña habitación se convirtió en el tocador de su mujer.
Gabinete del intendente Fontanieu, obra de Jacques Gondouin. La desnudeces fueron tapadas por orden del intendente Ville-d'Avray.

Fuere como fuere, el Garde Meuble y sus intendentes disfrutaron poco del edificio. Después de que las Jornadas de Octubre de 1789 obligaran a Louis XVI y Marie-Antoinette a trasladarse de Versailles a Paris, los ministros del Rey tuvieron que hacer lo mismo. Y amablemente el intendente Ville d'Avray acogió a su primo, César Henri de La Luzerne, Ministro de la Marina, en el Garde Meuble. Poco a poco el ministerio de la Marina fue ocupando más y más despachos y con la abolición del Garde Meuble de la Couronne en 1792 se convirtió en la dueña absoluta del edificio, que hoy se conoce como el Hôtel de la Marine.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Chez-moi: Palais Brühl.

Festsaal (1742) Palais Brühl, Dresde, Alemania.
Suntuoso salón de fiestas del palacio que el Conde Heinrich von Brühl (1700-1763), primer ministro y poderosísimo cortesano de August II de Sajonia y III de Polonia. Obra temprana que muestra la exportación del rococó francés a suelo germano. La sala destaca por la verticalidad de sus ventanales (exagerada en la pintura) que acentúan su repetición en horizontal, por los aún tímidos motivos rocaille y por el magnifico fresco de Louis de Silvestre representando Belerofonte venciendo a Quimera. En 1900, el Palais Brühl fue demolido para erigir la nueva sede del parlamento sajón. El salón fue desmontado y traslado a la Kunstgewerbeschule (Escuela de Bellas Artes), donde pereció como la mayor parte de la Vieja Dresde durante los bombardeos del 13 al 15 de febrero de 1945.


martes, 20 de agosto de 2013

Chez-moi: Zeremoniensaal


Zeremoniensaal (1802-1806) de Louis Montoyer.

A pesar de que el Hofburg es un conjunto inmenso y de que fue la sede de la corte del Sacro Emperador Germánico primero y del Emperador de Austria después, siempre mantuvo un carácter dispar, arquitectónicamente heterogéneo. Si esto es parte de su encanto, también es cierto que jamás pudo competir con la fastuosa arquitectura simétrica y axial de grandes palacios como Versailles, Caserta, el Palacio Real de Madrid o el Palacio de Invierno de Sankt Petersburg. Este no impidió, no obstante, que sus interiores experimentaran a los largo de los siglos XVIII y XIX una "puesta a punto" para que la corte imperial pudiera rivalizan no solo en solemnidad sino también en exuberancia.

La llamada Zeremoniensaal fue la obra que inauguró el siglo XIX, siglo que finalmente también daría al Hofburg una monumental pero inacabada gran fachada. Hasta 1802, el Hofburg había carecido de un gran salón del trono, en su lugar, para las ceremonias solemnes se había usado la gran antecámara rococó que precedía a las estancias de la pareja imperial. Cierto que la sala no carecía de suntuosidad, pero resultaba más que desfasada en una época en la que el style-Empire se erigía como emblema de la grandeza de Napoléon.

Investidura de la Orden de San Estefan en la Gran Antecámara del Hofburg (1750s) de Martin Van Meytens. La parte izquierda de esta sala pasó a formar parte de la Zeremoniensaal y la derecha se transformó en una antecámara más pequeña.
Así pues, el emperador Franz II/I, hombre de hábitos bastante austeros, decidió construir un nuevo gran salón "a la moda" que se convirtió en uno de los mejores ejemplos del neoclasicismo austríaco (que fue bastante espartano en relación a las grandes obras hechas en Munich o en Berlín). El arquitecto elegido fue el belga Louis Montoyer, cosa que explica el aire francés de la estancia y sus parecidos con las efímeras salle de bal de Pierre Adrien Paris y Jean-François-Thérèse Chalgrin.

Salle de bal efímera de Chalgrin hecha en Versailles, en 1770, para festejar la boda del delfín Louis Auguste con la archiduquesa Maria Antonia.
Montoyer concibió una sala rectangular con un techo de casetones sostenido por 24 monumentales columnas corintias, por detrás de éstas, el muro se dividía en puertas-ventanas con arcos de medio punto, relieves rectangulares y ventanas al nivel del ático. El resultado final se aderezó con colores intensos y luminosos más propios del siglo XVIII que del XIX: beige en los muros y el techo y naranja pálido en las columnas. Dichas columnas en apariencia marmóreas fueron en realidad cubiertas de un barniz llamado stucco lustro que permitía imitar mármoles de colores intensos y poco usuales como el naranja; la innovadora técnica, no obstante, resultó más costosa que haber hecho las 24 columnas en mármol.

Dentro del círculo rojo la Zeremoniensaal que emerge de la fachada sur-oeste del Hofburg oculta, hasta inicios del siglo XIX, detrás de las murallas de Viena. Dentro del rectangulo azul la Leopoldinischer Trakt; dentro del verde la Redoutensaal.

Como era habitual en el Hofburg, la sofisticación interior contrastaba con una cierto caos en la planificación arquitectónica y urbanística, razón: el poco espacio disponible dentro de las murallas de Viena (que Napoléon mandaría derribar, en parte, en 1809). Montoyer decidió, pues, construir la nueva sala como un cuerpo independiente que emergía perpendicularmente de la Leopoldinischer Trakt, cosa que hizo que la construcción, no particularmente harmoniosa con el resto de los edificios, pronto se ganara el apodo de Die Nase der Hofburg (La Nariz del Hofburg).

Fachada del Hofburg a mediados del siglo XIX, en el centro se aprecia la Zeremoniensaal.


Fue en este flamante salón en el que, el 7 de marzo de 1810, el Príncipe de Neuchâtel pidió la mano de la archiduquesa Marie-Louise (hija de Franz II/I) en nombre de Napoléon I. Durante el resto del siglo XIX el salón se usaría como principal espacio de recepción (junto con la Redoutensaal, al otro lado del Hofburg) del palacio. Cada año hacia el final del la temporada invernal se celebraba en la Zeremoniensaal el Ball bei Hof (Baile en la Corte) exclusivo evento en el que solo estaban invitados los nobles inscritos como miembros de la Corte Imperial. El pendant del Ball bei Hof era el Hofball (Baile de la Corte), celebrado en fechas similares, en el que gente de "inferior abolengo" (pero siempre de la alta sociedad) como políticos, banqueros, militares, artistas... podían codearse durante unas horas con sus Apostólicas Majestades.

Ball bei Hof, 1886.


También se celebraba en la Zeremoniensaal el principal acto cortesano de la Semana Santa: durante el Jueves Santo Sus Majestades Imperiales, a imitación de Cristo, lavaban primorosamente los pies de doce pobres, acto que también se celebraba en muchas otras cortes europeas.

Cena de conmemoración militar.

















La Zeremoniensaal, actualmente usada para eventos y congresos.

Después de la caída de la monarquía de los Habsburgo en 1918, el Hofburg permaneció como un gran complejo con una inmensa e inacabada fachada (el Neueburg) hacia la Ringstrasse. Durante el periodo de entreguerras los inmensos salones se usaron para bailes populares y conferencias y las antiguas estancias del emperador Franz Joseph y de la célebre Elizabeth se abrieron al público. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que las salas recibieron un uso más concreto: el antiguo apartamento de ceremonia de la Leopoldinischer Trakt se convirtió en la residencia oficial del Presidente de la República y los grandes salones de recepción como la Redoutensaal o la Zeremoniensaal pasaron a formar parte de un centro de congresos que agrupa muchas más salas del Hofburg. Lamentablemente ninguna de dichas salas se encuentra abierta al público regularmente.

sábado, 20 de julio de 2013

Chez-moi: Fontainebleau.

Cabinet de Napoléon III (1864), Château de Fontainebleau.
Acogedor y "aburguesado" despacho del emperador francés en Fontainebleau, palacio que sirvió de residencia a la corte imperial de mediados de junio a mediados de julio durante casi todos los años de 1852 a 1870. Los soberanos llevaban aquí una vida cómoda y mundana donde el protocolo se relajaba considerablemente. Cada semana, como se hacia también en la Compiègne en otoño, recibían una série, es decir un grupo de invitados (alrededor de 60) que representaban lo mejor de la sociedad (artistas, escritores, políticos, diplomáticos, científicos...). El gabinete del Emperador ha sido recientemente inaugurado después de una larga restauración y se sitúa en la planta baja del Gros Pavillon, justo al lado del Musée Chinois de la emperatriz Eugénie. Los soberanos preferían pasar el día a día en estas estancias en vez de en sus apartamentos oficiales, razón: su aspecto más acogedor y el cómodo y directo acceso al jardín y al lago.

Cabinet de travail de Napoléon III © Château de Fontainebleau
Gros Pavillon junto al Étang des Carpes.
Grand Salon du Musée chinois de l'impératrice Eugénie © RMN (Château de Fontainebleau)/Gérard Blot
Grand Salon du Musée chinois de l'impératrice Eugénie © RMN (Château de Fontainebleau)/Gérard Blot