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martes, 19 de enero de 2016

Precisiones y reflexiones sobre el Descubrimiento y Conquista de América.



a Laura,


- los eventos de 1492 fueron un hecho fundamental en la historia europea y universal, y cambiaron no solo la percepción geográfica sino también metafísica del mundo.
- el mundo finito y antropocéntrico pasó a ser infinito e infinitamente más aterrador.
- el hombre dejó de ser el centro del mundo para convertirse en un ínfima parte de él (en estas líneas seguirían las teorías de Copérnico y Galileo).
- en el mismo siglo XV también fue trascendental la toma de Constantinopla en 1453 por el Imperio Otomano, y nadie parece sentir pena por los pobres bizantinos.
- se habla de “descubrimiento” porque la historia universal es euro céntrica y la cultura dominante fue la europea hasta la Primera Guerra Mundial.
- se habla de “descubrimiento” porque los europeos llegaron antes; si hubiera sido al revés (los americanos llegando a Europa) ¿se llamaría el “Descubrimiento de Europa”?
- fue uno de los hechos más importantes de la historia de Castilla/España/Monarquía Hispánica, y marcó su ascenso a la categoría de primera potencia mundial.
- otros hechos parecidos, esencialmente de carácter militar, marcaron el ascenso de las sucesivas potencias mundiales, incluido Estados Unidos en 1945 con Hiroshima y Nagasaki.
- la Conquista marcó el inicio del primer imperio global de la Edad Moderna, luego vendrían el imperio portugués, holandés, francés e inglés.
- en el siglo XIX se añadirían los rusos, los alemanes, los italianos, los japoneses y finalmente los americanos.
- ninguno de estos imperios existe oficialmente en la actualidad.


- se entiende por colonizar: la conquista militar, la dominación política y el espolio de recursos.
- se entiende por genocidio: la eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia o religión.
- la Conquista no fue un genocidio: primero porque no era su objetivo, segundo porque es evidente que las razas indígenas americanas (y parte de su cultura) aún persisten.
- la Conquista de América por todas las potencias europeas sí que fue un acto de colonización.
- una colonización casi siempre implica importantes masacres entre los que se resisten, como las que perpetraron los neerlandeses en la Guerra de Java (1825-1830) o los británicos en la Guerra de los Boers (1899-1902).
- en el caso de la Conquista de América existe el debate sobre qué produjo más bajas, si las armas o las enfermedades que trajeron los colonizadores y contra los que los indígenas no estaban inmunizados.
- los objetivos de la colonización fueron: el prestigio internacional, la evangelización/civilización de los pueblos indígenas y adquisición de recursos.
- la Evangelización fue un elemento fundamental en la Conquista, la generalizada práctica de los sacrificios humanos rituales no debió ofrecer una visión muy halagüeña de las religiones autóctonas indígenas, a las que fácilmente se tildó de satánicas.
- es importante remarcar el “choque cultural”.
- aún en la actualidad, las culturas precolombinas resultan fascinantes y a la vez aterradoras.


- las Leyes de Indias y la bula Sublimus Dei (1537) del papa Paolo III prohibieron expresamente que los indígenas fueran esclavizados por colonos u otros indígenas.
- no siempre estas normas fueron cumplidas por los administradores coloniales.
- pronto se decidió importar esclavos de África pasa suplir la falta de mano de obra india, propuesta apoyada, entre muchos otros, por el célebre fray Bartolomé de Las Casas.
- en Reino Unido la esclavitud se abolió en 1808 (comercio de esclavos) y 1833 (esclavitud).
- en Francia se abolió en 1815 (comercio de esclavos) y 1848 (esclavitud).
- en Estados Unidos se abolió en Vermont en 1770 y en la totalidad del país en 1865.
- en España se abolió en 1835 (comercio de esclavos) y 1837 (esclavitud), disposiciones contra la esclavitud ya se recogían en la Constitución de Cádiz de 1812.
- en los nuevos estados independientes latinoamericanos se abolió en Chile en 1823, en Méjico en 1824, en Bolivia en 1831, en Colombia en 1851, en Argentina en 1853, en Venezuela y Perú en 1854…
- la esclavitud se abolió en Puerto Rico y Cuba (últimas colonias españolas) en 1873 y 1886, la causa de este “retraso” hay que buscarlo en los importantísima influencia que tuvieron los lobbies industriales en la metrópolis.
- el último estado que la abolió (en América) fue Brasil en 1888, esta disposición fue una de las causas de la caída de la monarquía en el año siguiente, ya que perdió el apoyo de los grandes terratenientes.


- los principales minerales extraídos de América fueron el oro y la plata.
- se argumentará que el Escorial fue construido con el oro expoliado de América, sin duda.
- con el mismo oro las culturas indígenas no construyeron escuelas para niños y residencias para ancianos, sino desmesurados templos para adorar a sus dioses.
- en el Escorial no se realizaban sacrificios humanos, en muchos templos precolombinos sí.
- los líderes indígenas se hicieron enterrar con fastuosos ajuares de oro.
- las culturas indígenas no vivían en una arcadia democrática cuando llegaron los Conquistadores.
- las sociedades precolombinas fueron en su mayoría estados teocráticos y/o monarquías absolutas.
- aparte de los sacrificios humanos, en algunas sociedades precolombinas también se permitía la esclavitud.
- a pesar sus innegables avances en ciencia e ingeniería el Imperio Azteca fue especialmente conocido por la crueldad con la que conquistó y anexionó a pueblos vecinos.
- dichos pueblos ayudaron más tarde a los Conquistadores a derrotar al Imperio Azteca.


- Cristóbal Colón no fue un genocida.
- Cristóbal Colón fue un colonizador.
- Cristóbal Colón fue un explorador y “emprendedor” genovés al servicio de la Corona Castellano-aragonesa.
- Cristóbal Colón no buscaba fabulosas riquezas, a priori, sino una nueva ruta hacia las Indias.
- sin embargo, exigió a los Reyes Católicos la posesión de aquel lugar donde desembarcara (títulos de virrey y gobernador) y la décima parte de las riquezas obtenidas.
- seguramente pensaba fundar un nuevo enclave comercial y especular con el valor de la tierra y el cobro de impuestos.
- todo esto queda recogido en las famosas “Capitulaciones de Santa Fe”.
- Colón, al final de su tercer viaje fue denunciado por su mala gestión en isla La Española (de la que era gobernador) y detenido y enviado encadenado de vuelta a España.
- la reina Isabel la Católica lo perdonó, pero Colón perdió todos sus cargos y privilegios.


- el Día de la Raza (12 de octubre) se instauró en 1914 (siendo "fiesta nacional" desde 1918), su creación fue apoyada por la comunidad argentina en España.
- en Argentina se instauró en 1917, por el presidente de izquierdas Hipólito Yrigoyen.
- por raza no se entiende “raza española” que no existe, sino una “raza iberoamericana” mezcla de pueblos y culturas.
- fue la cultura anglosajona dominante en Norteamérica la que, a partir de la famosa Doctrina Monroe, quiso ver en la festividad un carácter racista y purista.
- Simón Bolívar dijo que él no era “ni español ni indio, sino americano”.


- Rubén Darío en su Oda a Roosevelt describió a América como:

la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.

viernes, 7 de marzo de 2014

Obsesiones Arquitectónicas: la fachada del Real Alcázar de Madrid.

Proclamación de Felipe V como Rey de España en el Real Alcázar de Madrid (30 de noviembre de 1701).
Cuando Felipe V entró en Madrid en 1701, descubrió una ciudad que representaba la profunda crisis económica, política y social que sufría la Monarquía Hispánica, pero por el contrario en el lado oeste de la ciudad se alzaba el mayor edificio que los Habsburgo habían dado a la capital.

El Real Alcázar de Madrid, residencia oficial de los monarcas, presentaba la más monumental fachada de la ciudad y era, junto a la Plaza Mayor (1590-1619), al Palacio de los Consejos (1613-1625), al Palacio de Santa Cruz (1629-1636) o a la Casa de la Villa (1644-1692) el mayor ejemplo del barroco español, o “barroco castizo” o arquitectura “post-herreriana”.

La amplia fachada del Alcázar heredaba la composición simétrica, regular y un tanto monótona que Juan de Herrera había utilizado en el Escorial, era más rígida que el barroco italiano y menos clasicista que el francés. Los elementos decorativos estaban reducidos a su mínima expresión, más allá de las pilastras y de los frontones que enmarcaban las características ventanas con balconcito típicas de la arquitectura castellana. Un diáfano y monumental portal de entrada se convertía en centro focal de la composición y servía, además, para sostener y resaltar los emblemas reales. En los extremos de la fachada, y por lo tanto en los ángulos del edificio, se erigían dos altas torres cubiertas con los característicos chapiteles puntiagudos que Felipe II había importado de Flandes.

Pero esta fachada regular, altiva y monumental escondía un pasado constructivo turbulento y ecléctico típico de las residencia reales europeas.

El Real Alcázar empezó siendo una fortaleza musulmana más o menos cuadrangular situada en el límite oeste de Maǧrīţ. Conquistada la ciudad en 1086, su castillo o alcázar pasó a engrosar la larga nómina de propiedades de la itinerante corte de los reyes castellanos.
Madrid poco después de la conquista cristiana (1086).

La fachada principal del Real Alcázar era la sur y daba a una amplia explanada conocida como el Campo del Rey (actual Plaza de la Armería), las otras tres fachadas formaban parte de las murallas de la ciudad. Enrique III (1390-1406) fue el primer monarca que alteró la forma del primitivo alcázar musulmán mandando re-erigir las dos torres de la fachada sur: la Torre del Homenaje en el centro (y que servía de entrada principal) y la Torre del Bastimento en el extremo este. Justo detrás de la Torre del Bastimento, Juan II (1406-1454), mandó construir, años más tarde la Capilla Real.
Fachada del Real Alcázar hacia 1530 según Cornelius Vermeyen. En centro la Torre del Homenaje, en el extremo derecho la Torre del Bastimento.

A pesar de que durante décadas los Trastámara habían favorecido las estancias en Madrid, Carlos I (1516-1556) fue el primer monarca que realizó grandes transformaciones en el Real Alcázar, destinado a convertirse en una de las principales residencias del “César de Europa” en detrimento del Real Alcázar de Segovia. Después de haber alojado entre 1524 y 1525, al rey francés François I como prisionero, Carlos I encargó en 1536 a Luis de la Vega y Alonso de Covarrubias la duplicación de la superficie del alcázar añadiendo un nuevo patio en el lado este. El nuevo patio fue conocido como Patio de la Reina (este) por alojar las estancias de la soberana y el antiguo como Patio del Rey (oeste). Ambos recibieron una doble arquería más o menos renacentista. Con esta ampliación, la Torre del Bastimento dejó de estar en el extremo este de la fachada. Asimismo se erigió un nuevo portal de entrada a base de órdenes superpuestos entre las torres del Homenaje y del Bastimento.

Reconstrucción hipotética del Real Alcázar tras las reformas de Carlos I, hacia 1550.
Esquema de la evolución del Real Alcazar. Delineado en rojo, el perfil del edificio antes de la ampliación de Carlos I.

El reinado de Felipe II (1556-1598) fue sobretodo importante por el establecimiento en 1561 de la capitalidad de Madrid, el Real Alcázar pasó a ser entonces la principal residencia de los monarcas españoles además de sede de la Corte. Bajo Felipe II, el alcázar empezó su lenta transición de castillo a palacio. El monarca, deseoso de comodidad y de sofisticación, erigió en el extremo oeste la llamada Torre Dorada (1560s), con una fachada con amplios ventanales con frontones y con un alto chapitel “a la flamenca”. En dicha torre tenía el Rey sus aposentos privados y su Wunderkammer o “gabinete de curiosidades” repleto de pinturas, objetos preciosos y curiosidades naturales.
El Real Alcázar hacia 1570, la Torre Dorada en el extremo izquierdo.

Vista del Real Alcázar a finales del reinado de Felipe II según Jean L´Hermite en sus Les Passetemps (1596-1597),

Recontrucción virtual de la fachada oeste que incorporaba elementos de la muralla musulmana.
Carmen García Reig, Museo Imaginado.

Finalmente, durante el reinado de Felipe III (1598-1621) se decidió acometer la necesitada renovación de la fachada principal para darle una regular armonía que la alejara del aspecto castrense que tenía. Francisco de Mora empezó en 1608 las reformas. Su planteamiento fue coger la elevación de la Torre Dorada como modelo para construir una fachada simétrica y nuevos salones tras ella. Cuatro torres idénticas aportarían ritmo a la nueva fachada: la Torre Dorada, las torres del Homenaje y del Bastimento (que serían travestidas) y una nueva torre en el extremo este, la Torre de la Reina, que se construiría al mismo tiempo que se remozarían las estancias de la soberana. Muerto Francisco de Mora en 1610 el proyecto lo continuó su sobrino Juan Gómez de Mora. En 1622 se reconstruyó el portal de entrada en el centro de la fachada.
Proyecto de Francisco de Mora tal y como aparece en el Plano de Wit (1636).

La fachada del Real Alcázar hacia 1630. De izquierda a derecha: la Torre Dorada, la Torre de Homenaje, la Torre del Bastimento y la Torre de la Reina.
Carmen García Reig, Museo Imaginado.

Felipe IV (1621-1665) decidió por el contrario eliminar las dos torres centrales (1630) para acentuar la horizontalidad de la fachada y eliminar definitivamente el aspecto defensivo de la cara sur del Real Alcázar. Entre las nuevas estancias se construyeron caben destacar la Galería Alta y la Galería Baja entre la Torre Dorada y la del Homenaje (en la de la planta baja se pintaron en 1656 Las Meninas), y el Salón de los Espejos entre las torres del Homenaje y del Bastimento, que sirvió como principal salón de recepción hasta 1734.

La ya citada eliminación de las dos torres centrales de la fachada permitió crear la Pieza Ochavada (1645) en lugar de la Torre del Homenaje y el Dormitorio de la Reina en lugar de la Torre del Bastimento.
Vista del Real Alcázar hacia 1640 según Félix Castello.

Vista del Real Alcázar hacia 1650-1660, anónimo.

Felipe V (1700-1746) llevó a cabo esencialmente labores de redecoración destinadas a adaptar el palacio de los Habsburgo al exuberante gusto francés, las obras fueron encargadas primero a Teodoro Ardemans y luego a René Carlier. Entre 1709 y 1711 se construyó el Grande Salón Nuevo en substitución de la Galería Alta y también se transformaron un conjunto de estancias del servicio en el ala oeste en grandes antecámaras a imitación de las de Versailles.
El centro de Madrid en 1725, en el extremo izquierdo el Real Alcázar (6), en el derecho el Palacio del Buen Retiro.

En diciembre de 1734, la distribución de las estancias del primer piso de la fachada principal era (de oeste a este) la siguiente: antiguo gabinete del Rey en la Torre Dorada, Grande Salón Nuevo, Pieza Ochavada (antigua Torre del Homenaje), Salón de los Espejos o del Trono (en el centro de la fachada), cabinet de toilette de la Reina (antigua Torre del Bastimento), Galería de la Reina o Comedor de Sus Majestades, antiguo gabinete de la Reina y antiguo oratorio (ambos en la Torre de la Reina). 
Salida de Felipe V hacia la Campaña de Portugal el 4 de marzo de 1704, según  Filippo Pallota.

viernes, 28 de febrero de 2014

Louvre II: el palacio renacentista.


El 29 de mayo de 1418, los soldados del Duque de Borgoña, aliado de los ingleses, entraban en Paris. El delfín Charles y su corte huyan al sur, a Bourges. Atrás quedaban el rey Charles VI, incapacitado mental, y su esposa Isabeau de Baviera.
Paris a principios del siglo XV.

Mientras el heredero legítimo permanecía exiliado en Bourges y luego en Chinon, el desquiciado Charles VI firmaba, en 1420, el Tratado de Troyes, mediante el cual los ingleses no solo adquirían la mitad norte del Reino de Francia sido que además, el rey inglés Henry V era nombrado heredero del trono francés.

El resto de la historia es bien sabido, de Domrémy llegó una doncella que vencería a los ingleses y lograría que el delfín Charles fuera coronado como Charles VII de Francia en 1429, era Jeanne d’Arc o Juana de Arco.

Pero a pesar de que con el reinado de Charles VII Francia se olvidó definitivamente de la amenaza inglesa y de la Guerra de los Cien Años, la corte real no volvió a Paris, prefiriendo residir en los castillos del valle del Loire como Loches, Amboise o Blois.
Imagen idealizada del Louvre del siglo XV.

Casi un siglo después, en enero de 1515, el rey Louis XII murió sin descendencia legítima dejando el trono a su sobrino segundo François d’Angouleme, que se convirtió en François I. El nuevo monarca encarnó el ideal de príncipe renacentista amante de la cultura y del arte y bajo su reinado Francia alcanzó altos niveles de esplendor, fue además un roi bâtisseur, como antes lo había sido Charles V y dejó tras de sí numerosos monumentos que aún hoy continúan siendo emblemáticos de la cultura francesa. En el plano político, su reinado significó el progresivo establecimiento de la monarquía moderna y centralista en detrimento de la monarquía feudal, asimismo Paris empezó a establecerse como capital indiscutible del reino de Francia, proceso de concentración que inició François I y culminado bajo Louis XIII.

François I (1530) por Jean Clouet.

Los lugares que habitó el monarca a lo largo de su vida pueden leerse como un ejemplo de esta progresiva centralización. Pasó su juventud en el castillo de Amboise, y los primeros años de su reinado en el de Blois, dónde construyó la fastuosa Aile François I, asimismo empezó la construcción del ciclópeo Château de Chambord, que nunca vería terminado. Pero la muerte de su primera esposa, Claude de France, en 1524, y su cautiverio en Madrid después de la Batalla de Pavía (1525) marcaron el inicio del abandono del Valle de la Loire como residencia real.

En marzo de 1526, a su retorno del cautiverio de Madrid, el monarca convocó los États Généraux que le pidieron que residiera con más frecuencia en Paris. El Rey aceptó, pero a cambio de disponer de amplias propiedades y cotos de caza en los alrededores. En 1528, mandó construir el Château de Madrid y en 1539 reformar el Château de Saint-Germain-en-Laye, ambos cercanos a Paris. Pero el gran proyecto de su vida fue la construcción del castillo de Fontainebleau, situado al sur de Paris y empezado en 1528.

Mientras tanto el Louvre, prácticamente abandonado y solo habitado ocasionalmente, empezó a recibir la atención de François I, aunque las reformas fueron parciales y se ejecutaron con lentitud y poco interés. En 1527, el Rey mandó derribar la emblemática Grosse tour para dar más luz al patio interior. El antiguo emblema del poder regio desapareció cuando ya no se percibió como tal, los nuevos emblemas eran ahora dictados desde Italia en forma de recuperación del arte de la Antigüedad. A parte de esto y de un reamueblamiento, poco más se hizo. Pero en enero 1540, Carlos V, visitó Paris y François I, no sin cierta vergüenza, lo alojó en el Louvre, aunque el antiguo castillo gótico no podía compararse ni con el Real Alcázar de Madrid ni con los otros palacios del Rey de Francia. Fue entonces cuando François I decidió que el Louvre debía ser completamente reconstruido como un palacio renacentista.

Finalmente en 1546, el arquitecto Pierre Lescot fue seleccionado para llevar a cabo las obras, el proyecto preveía la demolición del viejo castillo y la substitución por un nuevo edificio que tendría exactamente la misma planta (cuadrada y con un patio en el centro), asimismo las torres laterales serían substituidas por pabellones cuadrados y unas nuevas fachadas a base de ordenes superpuestos, se ornarían de forma exuberante con todo el repertorio habitual de motivos clásicos. El proyecto planteaba, asimismo, trasladar las estancias reales del ala norte (cara a la ciudad) al ala sur (cara al río), establecer la entrada principal en al ala este y justo enfrente, en el ala oeste, construir dos grandes salones de recepción y la escalera principal del palacio.
Primer proyecto (no realizado) de Pierre Lescot para el Louvre.

Diseño de Lescot para la fachada oeste del patio interior, es la obra más emblemática del Renacimiento en Francia.

Fachada de Pierre Lescot en la actualidad.

Muerto François I en marzo de 1547, fue su hijo Henri II (1547-1559) el responsable de llevar cabo el proyecto. Bajo su reinado de construyó el ala oeste, con su célebre fachada de Pierre Lescot, con la moderna Escalier Henri II (una de las primeras en Francia que era de rampa recta y no de caracol) y sobre todo con la Salle des Caryatides.

Planta de las nuevas construcciones renacentistas: A- Escalier Henri II; B- Salle des Caryatides. La Petite Galerie fue una construcción de una sola planta añadida en 1566 al proyecto original

Gravado de la Escalier Henri II.

Hasta la fecha, la llamada Salle des Caryatides, situada en la planta baja del ala oeste, es el emblema del Louvre renacentista. Usada como salón de fiestas, recepciones, bailes y grandes audiencias, su nombre deriva de las cuatro inmensas cariátides que sostienen la tribuna de los músicos justo encima de la puerta de entrada y que esculpió Jean Goujon en 1550. Fueron una de las primeras reproducciones de unas cariátides que se hacían desde la Antigüedad. Justo enfrente de las cariátides, al otro extremo de la sala, una tribuna rodeada de columnas y con una gran chimenea con relieves “a la antigua” ejemplificaba, también, las pretensiones del Rey de Francia, de convertirse en el heredero del poder militar y esplendor cultural del Imperio Romano. Bajo Henri II también se terminó el Pavillon du Roi (así llamado porque alojaría las estancias del Rey) que unía el ala oeste con el ala sur. Fueron los hijos de Henri II, Charles IX (1560-1574) y Henri III (1574-1589) los responsables de terminar el ala sur.
Vista de la Salle des Caryatides hacia la puerta de entrada con la tribuna de los músicos.

Las famosas cariátides que dan nombre a la sala.

Vista desde la puerta de entrada. Las columnas laterales y la bóveda se añadieron a inicios del siglo XIX, originariamente la sala presentaba paredes lisas y una techumbre de vigas de madera que remarcaba los elementos clásicos en ambos extremos de la estancia. © RMN-Grand Palais (musée du Louvre) - Caroline Rose.

Chimenea (muy retocada en el siglo XIX) en la tribuna del otro extremo de la sala. © RMN-Grand Palais (musée du Louvre) - Caroline Rose.

El Louvre hacia 1580, el viejo castillo se fue demoliendo poco a poco para así poder aprovechar sus estancias. © RMN-Grand Palais (musée du Louvre) - Caroline Rose.

Paralelamente la reina Catherine de Médicis (viuda de Henri II) decidió, en 1564, la construcción de una maison de plaisance fuera de las murallas de Paris. Ello le permitiría disfrutar del aire limpio, del espacio y de la luz que no tenía en el Louvre; sin, por ello, perder ni un ápice de su influencia en los asuntos de gobierno durante los reinados de sus hijos Charles IX y Henri III. El arquitecto de Philibert Delorme, que ya había trabajado para la célebre Diane de Poitiers, amante de Henri II, fue el responsable de idear un proyecto enorme, profusamente decorado y esculpido, como era habitual en la arquitectura renacentista francesa. Pero si el palacio era “a la francesa”, el jardín debía ser “a la italiana”, para recordarle a la Reina Madre su infancia en Florencia. El palacio y el jardín recibieron el nombre de Tuileries, a causa de las fábricas de tejas (tuiles en francés) que antes se alzaban en su lugar.
Proyecto original de Philibert Delorme para las Tuileries.

Proyecto original de Delorme para el Palais des Tuileries; conformado, como el Louvre, a través de pabellones unidos por alas.

Mapa de las Tuileries y del Louvre hacia 1580.

Imagen idealizada de las Tuileries inacabadas (izquierda) y de las murallas de Paris (derecha) según Theodor Hoffbauer.

Reconstrucción virtual de la fachada del Palais des Tuileries hacia el jardín homónimo.

Pero ni la construcción del Louvre ni la de las Tuileries, avanzó con excesiva rapidez, es más, sufrió largos parones, principalmente a causa del grave conflicto religioso de asoló Francia durante el reinado de los llamados “últimos Valois”. El conflicto entre católicos y protestantes (llamados hugonotes en Francia) fragmentó el reino hasta llevarlo a la guerra civil. En medio de todo el conflicto la Familia Real (con Catherine de Médicis como mente pensante) jugaría el papel, no siempre acertado, de árbitro, buscando sobrevivir en medio del conflicto y del poder acumulado por los líderes de ambos bandos: el Duque de Guise en el lado católico y el Príncipe de Condé y el Duque de Bourbon (y Rey de Navarra) en el hugonote.

No obstante, que el país se deslizara hacia la guerra civil no impidió que la corte de los Valois fuera fabulosa y que sus fiestas y exquisitez fueran conocidas en toda Europa: fuegos artificiales, cabalgatas, carrousels, conciertos, bailes tres veces por semana, grandes bailes los días de fiesta que congregan a miles de personas…Famosa fue la fiesta celebrada en el castillo de Chennonceaux en mayo de 1577, con fuentes de las que emanaba vino y en la que las damas de la Corte asistieron medio desnudas y con los cabellos sueltos y el Rey y sus favoritos se vistieron de mujeres. Pero en medio de los suntuosos fastos pululaban espías, sicarios, envenenadores e intrigantes sin escrúpulos que recordaban que los excesos de la Corte no servían para borrar las penas del reino.
Los llamados "últimos Valois", Henri II y su esposa Catherine de Médicis junto con sus hijos, tres de los cuales llegaron a reinar. Élisabeth fue la tercera esposa de Felipe II de España y pasó a la historia como Isabel de Valois; Marguerite fue la famosa Reina Margot.

El Louvre, además de testigo de los fastos del poder, fue también espectador de una de las jornadas más brutales de la Francia del siglo XVI. Para consolidar la paz que había puesto fin a la Tercera Guerra de Religión (1568-1569), la reina madre Catherine de Médicis convenció a su hijo Charles IX para aceptar la boda entre su hija Marguerite de Valois y Henri de Bourbon, Rey de Navarra y líder de los hugonotes. En agosto de 1572, miles de hugonotes acudieron a Paris, una ciudad tradicionalmente muy católica, para asistir al evento. El día 18 se celebró la boda en Notre-Dame ante la fuerte oposición tanto de católicos como de protestantes, que veían en enlace como una humillación. Cuenta además la leyenda que la boda se tuvo que celebrar en frente de la catedral, bajo un sol de justicia, porque el novio se negó a entrar en un templo católico. Pero cuatro días después del casamiento, el intento de asesinato del almirante Gaspard de Coligny (otro remarcable líder hugonote) caldeó aún más los ánimos. Paris estaba al borde de la insurrección ante los archi-detestados hugonotes que pululaban a miles por la ciudad y a los que se acusaba de una paz deshonrosa; del mismo modo los hugonotes estaban más que dispuestos a tomar las armas ante el miedo a ser asesinados como se habían intentado con Coligny y un poderoso ejército había acampado cerca de la ciudad. Por otro lado el Duque de Guise, líder de la Liga Católica, había amenazado con abandonar Paris dejando a la Familia Real a su suerte y aún permanecía muy vivo el intento de secuestro orquestado en 1567 en Meaux por el Príncipe de Condé.

Al anochecer del dia 23 de agosto, después de haber visitado al convaleciente Coligny, el Rey y Catherine de Medici se reunieron con su consejo privado. Muchos ríos de tinta han corrido sobre lo que se dijo en esa reunión, pero, más allá de los debates, los que se decidió fue proceder a aplicar una “justicia extraordinaria”, se decretó que todos los líderes hugonotes que se encontraban en Paris debían ser arrestados y ejecutados, a excepción del Rey de Navarra, ahora cuñado del Rey, y del Príncipe de Condé. El mando de la “operación” lo recibió el mismísimo Duque de Guise. Casi a la medianoche, la mayoría de los líderes hugonotes, que residían en el Louvre, fueron detenidos, ejecutados y sus cadáveres desnudos expuestos bajo las ventanas de los aposentos reales, para luego ser lanzados al río.

Mientras tanto, las puertas de Paris habían sido cerradas para impedir que ningún “condenado” huyera. Ante el ruido de tales operaciones, el pueblo de Paris, creyendo que se trataba de una insurrección hugonote, tomó las armas para defender la ciudad, por miedo o por venganza los parisinos iniciaron una violenta masacre de todo hugonote que habitaba en la ciudad, independiente mente de su edad, rango o sexo. Desde el Louvre, Charles IX y su corte contemplaron, impotentes, como Paris se teñía de rojo, como el odio visceral acumulado durante décadas de transformaba en una de las peores masacres de la historia de Francia, la llamada Massacre de la Saint-Barthélemy. Cuenta la “Leyenda Negra” que el mismo Rey disparó a hugonotes desde el balcón de sus estancias, cosa bastante difícil teniendo en cuenta que las estancias reales daban al río y que el muro que cerraba el jardín impedía ver la calle.
Representación contemporánea de la Massacre de la Saint-Barthélemy según François Dubois.
Las masacres duraron días y se extendieron por varias ciudades de Francia, la cifra final de muertos se elevó a 3000 en Paris y más de 10000 en toda Francia.

La mañana siguiente, cuando el Rey, la Reina Madre y algunos cortesanos salieron del Louvre se encontraron con las calles de Paris repletas de cadáveres amontonados medio desnudos. La Masacre de San Bartolomé contribuyó a desatar la Cuarta Guerra de Religión (1572-1573), pero sobretodo a construir la “Leyenda Negra” entorno a los “últimos Valois” que sería ampliamente explotada por los cronistas del momento y por los novelistas del siglo XIX.
La reina madre Catherine de Médicis inspeccionando los cadáveres; según el pintor Édouard Debat-Ponsat (1880).

Representación de la masacre en el film La Reine Margot (1994) de Patrice Chéreau.

Henri III sucedió a su hermano Charles IX en mayo de 1574, y a pesar de que el conflicto religioso no remitió, la Corte y el Louvre vivieron uno de sus mayores periodos de esplendor. En el campo de nuestro estudio es muy importante destacar que fue Henri III el responsable de decretar en 1578 y 1585 el reglamento de la Corte y de la Maison du Roi, que fueron las bases jurídicas sobre las que luego se construyó el famoso protocolo versallesco. Asimismo, bajo influencia italiana la distribución de las estancias reales sufrió una transformación importante, al substituirse el antiguo esquema de chambre à parer (pública) – chambre de retrait (para recibir personajes de alto rango) – cabinet (completamente privado) por la triada de antichambre – chambre – cabinet (antecámara – cámara – gabinete) que serviría de base para la organización de cualquier palacio europeo hasta finales del siglo XIX.
El Louvre hacia finales del reinado de Henri III. © RMN-Grand Palais (musée du Louvre) - Caroline Rose.

Planta del Louvre renacentista hacia 1589. En naranja la fachada de Pierre Lescot. A- Patio interior; B- Pavillon du Roi; C- Jardín hacia el Sena; 1- Escalier Henri II; 2- Salle des Caryatides; 3- tribuna para colocar el trono rodeada de columnas;  4- Salle du conseil; 5- Petite Galerie unida al Louvre por un pequeño corredor; 6- Estancias de la Reina Madre; 7- Salle haute o Sala de Guardias del Rey; 8- Antecámara del Rey; 9- Cámara del Rey; 10- Dormitorio del Rey (encima había su gabinete privado); 11- Guarda-ropa del Rey (usado en los últimos años como primera antecámara); 12- Gabinete de la Reina; 13- Cámara de la Reina; 14- Dormitorio de la Reina; 15- Gran Gabinete de la Reina; 16- Antecámara de la Reina (que comunicaba con el ala este del viejo castillo).

Pero una vez más, el Louvre sería escenario de turbulentos episodios, esta vez durante la Octava Guerra de Religión (1585-1598). A la muerte de su hermano menor el Duque de Alençon en 1584, quedaba claro que la casa de los Valois se extinguía, pues Henri III carecía de herederos. El heredero más próximo era ni más ni menos que Henri de Bourbon, Rey de Navarra y líder de los hugonotes. La posibilidad de que un monarca protestante rigiera algún día Francia alarmó a los católicos, especialmente a los parisinos, que se aglutinaron en masa entorno al Duque de Guise, líder de la Liga Católica y cuya enemistad con Henri III era más que conocida. En mayo de 1588, el Rey mandó llamar a París a diversos regimientos extranjeros ante la posibilidad de altercados, los parisinos, por su parte, sospecharon, no sin razón, que los líderes católicos iban a ser arrestados. El día 12, Paris de llenó de barricadas, la confrontación entre el Rey y el Duque de Guise llegó a la calle, era la llamada Journée des barricades. Hacia el anochecer, Henri III no tuvo más remedio que abandonar la capital a través del Jardin des Tuileries. La Liga Católica era ahora dueña y señora de Paris.

La postrera confrontación entre el último monarca Valois y el líder de los católicos franceses se desarrolló, no obstante, lejos de Paris, en el castillo de Blois. En octubre de 1588, el Rey no tuvo otro remedio que convocar los États Généraux en Blois a los que el Duque de Guise acudió y el 23 de diciembre, bajo pretexto de una supuesta audiencia con el Rey, el Duque fue apuñalado hasta la muerte en la cámara del monarca por cortesanos afines. Se dice que Henri III al ver a su rival tendido en el suelo exclamó: ¡Por fin soy rey!
El asesinato del Duque de Guise en el castillo de Blois, según Paul Delaroche (1834).

Lejos de solucionar el conflicto, el asesinato del Duque de Guise levantó a toda la Francia afín a la Liga Católica contra el Rey, que no tuvo más remedio que pactar con el hugonote Rey de Navarra que ya se había lanzado sin vacilaciones a la conquista del trono francés. El pacto duró poco, pues en agosto de 1589, mientras asediaba Paris, el propio rey Henri III fue asesinado a golpes de puñal en el castillo de Saint-Cloud. Antes de morir, no obstante, el Rey reconoció al hugonote Henri de Bourbon, Rey de Navarra, como heredero legítimo al trono francés.

La conquista del trono fue larga y los conflictos militares extenuantes, pero Henri de Bourbon, hábil político ante todo, decidió finalmente, convertirse al catolicismo el 25 de julio de 1593 en la Basílica de Saint-Denis y en 1594 fue coronado en la catedral de Chartres como Henri IV, Rey de Francia y de Navarra. Era el primer Bourbon o Borbón en sentarse en el trono francés. En 1598, promulgó el Édit de Nantes, que reconocía la fe protestante y la libertad de culto en determinados lugares del reino.
Henri IV como Marte venciendo a la Liga Católica (circa 1600) según Ambroise Dubois.

La entrada del monarca al Paris pacificado se produjo en marzo de 1594. Tras cinco años de guerra, el Louvre presentaba un aspecto desolador, las decrépitas construcciones medievales coexistían con las fábricas renacentistas sin terminar y los jardines se habían convertido en campos yermos; pero peor eran los interiores, completamente vaciados de todos sus tesoros y muebles. Las cavernosas y oscuras salas se presentaban, casi, como una personificación del estado en el que se encontraba Francia.